miércoles, 24 de diciembre de 2008

Un final… para un nuevo comienzo

Las hojas finales del calendario van cayendo como puntos suspensivos… Este año se esfuma y cada vez que está a punto de encenderse el fuego ritual de un AÑO NUEVO, se despierta el anhelo de dar algo, simbólicamente a quienes merecen la ratificación de nuestro afecto: Unas palabras que convierten en mirra la sinceridad del pensamiento, una sonrisa que condensa el incienso de la bondad del corazón o un abrazo fraterno en el que quede fundido el oro del calor humano. Un año que transcurre es la floración del infinito, un año que va a llegar es siembra de eternidad, se va el año repleto de recuerdos, y a cambio llega uno nuevo lleno de esperanzas. Un año que pasa, es largo cuando la enfermedad de un ser querido dibuja interrogantes en la angustia, cuando hay cierto dolor por un amigo que fallece, cuando nos muestra sus dientes con carroña la hiena de la calumnia y la traición, o cuando se cruza en nuestra senda alguien que olvida, niega, hiere y ensucia a la amistad. En cambio, un año es corto cuando el amor estalla en una sinfonía de pétalos y constelaciones, cuando llevamos en la conciencia, ajena a prejuicios, la plenitud del deber cumplido y cuando las aspiraciones culminan en un laurel de triunfos y realidades.
Un año recién salido de las manos del autor de la vida, es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él?, ¿El año pasado no te gustó?, ¿No diste la medida?, ¿Con éste qué vas a hacer? Un nuevo año recién iniciado: Todo comienza si tú quieres, todo vuelve a empezar... Todos desean a los demás y a si mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos.
Comienza un nuevo año y con él un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.
Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.
El tiempo que en Diciembre aviva recuerdos y despierta sentimientos, es el combustible de la vida que resulta por nuestras culpas, perdido, por nuestros daños, llorado, y por nuestras realizaciones, enaltecido, especialmente cuando lo hemos utilizado para crear y fortalecer a nuestras amistades. Si así no ocurre, el año que pasa es igual “al camino del águila en los aires, la fuga de la serpiente sobre la piedra, el tránsito de la nave en alta mar…” Porque no deja ninguna huella. Realmente no tiene mucha importancia cuántas veces hemos recibido el Año Nuevo, ni cuánto sabemos o tenemos, lo importante es que este año no haya pasado en vano.

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