Las hojas finales del calendario van cayendo como puntos suspensivos… Este año se esfuma y cada vez que está a punto de encenderse el fuego ritual de un AÑO NUEVO, se despierta el anhelo de dar algo, simbólicamente a quienes merecen la ratificación de nuestro afecto: Unas palabras que convierten en mirra la sinceridad del pensamiento, una sonrisa que condensa el incienso de la bondad del corazón o un abrazo fraterno en el que quede fundido el oro del calor humano. Un año que transcurre es la floración del infinito, un año que va a llegar es siembra de eternidad, se va el año repleto de recuerdos, y a cambio llega uno nuevo lleno de esperanzas. Un año que pasa, es largo cuando la enfermedad de un ser querido dibuja interrogantes en la angustia, cuando hay cierto dolor por un amigo que fallece, cuando nos muestra sus dientes con carroña la hiena de la calumnia y la traición, o cuando se cruza en nuestra senda alguien que olvida, niega, hiere y ensucia a la amistad. En cambio, un año es corto cuando el amor estalla en una sinfonía de pétalos y constelaciones, cuando llevamos en la conciencia, ajena a prejuicios, la plenitud del deber cumplido y cuando las aspiraciones culminan en un laurel de triunfos y realidades.
Un año recién salido de las manos del autor de la vida, es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él?, ¿El año pasado no te gustó?, ¿No diste la medida?, ¿Con éste qué vas a hacer? Un nuevo año recién iniciado: Todo comienza si tú quieres, todo vuelve a empezar... Todos desean a los demás y a si mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos.
Comienza un nuevo año y con él un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.
Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.
El tiempo que en Diciembre aviva recuerdos y despierta sentimientos, es el combustible de la vida que resulta por nuestras culpas, perdido, por nuestros daños, llorado, y por nuestras realizaciones, enaltecido, especialmente cuando lo hemos utilizado para crear y fortalecer a nuestras amistades. Si así no ocurre, el año que pasa es igual “al camino del águila en los aires, la fuga de la serpiente sobre la piedra, el tránsito de la nave en alta mar…” Porque no deja ninguna huella. Realmente no tiene mucha importancia cuántas veces hemos recibido el Año Nuevo, ni cuánto sabemos o tenemos, lo importante es que este año no haya pasado en vano.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
sábado, 4 de octubre de 2008
ELECCIONES EN GUERRERO
Éste 5 de Octubre en el estado de Guerrero se abren las casillas de votación en más de 80 municipios, donde se espera que más de 268,000 ciudadanos electorales participen para definir el rumbo que hemos de seguir. Se espera que gran parte de la sociedad joven deposite su voto libre, secreto y directo a favor de quien ha de ser nuestro representante en un nuevo periodo.
Adentrándonos más respecto a la participación de la juventud en la Política, como portadora de la voz joven de mi región trataré de dar una opinión, muy subjetiva por cierto, de lo que desde mi cómoda posición de estudiante universitaria puedo darme cuenta, por supuesto en base a la realidad actual. Y la realidad es que es un hecho lamentable darse cuenta que la mayoría de los jóvenes en calidad de ciudadanos aún no tienen una idea concreta del significado de conceptos como: DEMOCRACIA, LIBERTAD, LIDER, SOBERANIA, POLITICA, CIUDADANIA O PROGRESO.
Más del 50% de los jóvenes mayores de 18 años deciden abstenerse de votar, y gran parte de los jóvenes que votan no están del todo informados acerca de las propuestas de los partidos políticos o de la capacidad que tienen los candidatos a la alcaldía. Esto es una realidad, estamos cayendo en la indiferencia ante las cosas, lo que nos va conduciendo al lamentable estado de MEDIOCRIDAD, es decir, conformarnos con no estar ni tan bien ni tan mal, a conformarnos con los forzados apretones de manos en las campañas seguidos de las promesas, las generosas donaciones públicas y despensas alimenticias que le calman el hambre a la gente por un rato, o seguiremos viendo la pavimentación de calles mientras el drenaje de la ciudad es deficiente y en 10 años se decida hacer algo al respecto cuando en temporada de lluvias gran parte de las casas se estén inundando (ya está sucediendo) y mientras tanto se remodelan glorietas que quedan inconclusas y el tránsito vehicular se vuelve un caos.
¿Qué piden los jóvenes? A menudo se escuchan comentarios como “es lo mismo de siempre, prometen y no cumplen” o “es culpa del gobierno”. Detengámonos un momento a reflexionar, hipotéticamente el mejor gobierno sería aquel que cumpliera las promesas electorales, que respetara a la población y llevara a la ciudadanía al progreso. La eterna utopía tal vez radique en la cultura perversa de la sociedad, no queremos más la lucha interminable entre los partidos políticos por mantener un puesto, las dádivas y privilegios, haciendo a un lado las promesas hechas a la ciudadanía en los tiempos de campaña. Se requiere abandonar la actitud pasiva, una persona por más que tenga la intención de dar una solución a los problemas no es suficiente, se requiere una permanente relación entre la ciudadanía y los gobernantes, sustentada en los valores de la TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS, conocemos la propuestas pero no conocemos cómo se realizarán, que no se hable solo del hecho en sí mismo, sino de los mecanismos de toma de decisión que llevaron a su realización y del impacto de las inversiones realizadas con los recursos públicos. Se requiere cambiar la visión del gobierno por encima de los ciudadanos, se requiere que la Política sea un asunto de verdadero interés público. Todos aspiramos al bien común, en los distintos roles sociales que desempeñamos se debe participar para alcanzarlo. ¿Qué es lo que falla?
Tal vez lo que hace falta es proyectar una política de acciones dejando de lado la visión del bien efímero por la del bien no a largo sino a muy largo plazo, para resultados radicales y perdurables se requieren cambios graduales.
Adentrándonos más respecto a la participación de la juventud en la Política, como portadora de la voz joven de mi región trataré de dar una opinión, muy subjetiva por cierto, de lo que desde mi cómoda posición de estudiante universitaria puedo darme cuenta, por supuesto en base a la realidad actual. Y la realidad es que es un hecho lamentable darse cuenta que la mayoría de los jóvenes en calidad de ciudadanos aún no tienen una idea concreta del significado de conceptos como: DEMOCRACIA, LIBERTAD, LIDER, SOBERANIA, POLITICA, CIUDADANIA O PROGRESO.
Más del 50% de los jóvenes mayores de 18 años deciden abstenerse de votar, y gran parte de los jóvenes que votan no están del todo informados acerca de las propuestas de los partidos políticos o de la capacidad que tienen los candidatos a la alcaldía. Esto es una realidad, estamos cayendo en la indiferencia ante las cosas, lo que nos va conduciendo al lamentable estado de MEDIOCRIDAD, es decir, conformarnos con no estar ni tan bien ni tan mal, a conformarnos con los forzados apretones de manos en las campañas seguidos de las promesas, las generosas donaciones públicas y despensas alimenticias que le calman el hambre a la gente por un rato, o seguiremos viendo la pavimentación de calles mientras el drenaje de la ciudad es deficiente y en 10 años se decida hacer algo al respecto cuando en temporada de lluvias gran parte de las casas se estén inundando (ya está sucediendo) y mientras tanto se remodelan glorietas que quedan inconclusas y el tránsito vehicular se vuelve un caos.
¿Qué piden los jóvenes? A menudo se escuchan comentarios como “es lo mismo de siempre, prometen y no cumplen” o “es culpa del gobierno”. Detengámonos un momento a reflexionar, hipotéticamente el mejor gobierno sería aquel que cumpliera las promesas electorales, que respetara a la población y llevara a la ciudadanía al progreso. La eterna utopía tal vez radique en la cultura perversa de la sociedad, no queremos más la lucha interminable entre los partidos políticos por mantener un puesto, las dádivas y privilegios, haciendo a un lado las promesas hechas a la ciudadanía en los tiempos de campaña. Se requiere abandonar la actitud pasiva, una persona por más que tenga la intención de dar una solución a los problemas no es suficiente, se requiere una permanente relación entre la ciudadanía y los gobernantes, sustentada en los valores de la TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS, conocemos la propuestas pero no conocemos cómo se realizarán, que no se hable solo del hecho en sí mismo, sino de los mecanismos de toma de decisión que llevaron a su realización y del impacto de las inversiones realizadas con los recursos públicos. Se requiere cambiar la visión del gobierno por encima de los ciudadanos, se requiere que la Política sea un asunto de verdadero interés público. Todos aspiramos al bien común, en los distintos roles sociales que desempeñamos se debe participar para alcanzarlo. ¿Qué es lo que falla?
Tal vez lo que hace falta es proyectar una política de acciones dejando de lado la visión del bien efímero por la del bien no a largo sino a muy largo plazo, para resultados radicales y perdurables se requieren cambios graduales.
viernes, 26 de septiembre de 2008
EL DESENFRENO SEXUAL
Hoy el mundo se ha sexualizado. Aunque los países iberoamericanos todavía conservan hasta cierto punto las restricciones antiguas, la gigantesca ola de erotismo también nos va avasallando. Nos invade una gran propaganda en Pro del llamado amor libre: cine, conferencias, revistas, libros pseudo científicos, cátedras, novelas, etc. Esa propaganda representa un costo de millones y millones, que desembolsan quienes desean dominar el mundo. Un mundo entregado al desenfreno sexual se debilita.
Aumentan cada día las multitudes de jóvenes que desperdician sus preciosas existencias viviendo nada más que para el sexo. Así ocurrió en la decadencia de Roma y en todas las decadencias. Cuando los pueblos pierden la fe y el entusiasmo por los valores del espíritu como son el religioso, el ético, el artístico-, se entretienen en placeres materiales, mientras termina de morir aquella cultura que ya está agonizando. En la época moderna se han venido perdiendo tales valores espirituales, por los que sólo unos cuantos seres egregios sienten todavía fe y amor, pero al resto esto parece ya no conmoverles esos valores son los que ofrecen objetivos a nuestra existencia, son los que dan una razón por la cual vivir.
No es que el sexo sea malo, pero la desenfrenada libertad sexual sí lo es. Indudablemente, hasta hace poco se venía cometiendo un funesto error al considerar todo lo relativo al sexo como lo demoníaco. Se callaba con gran sigilo cuanto aludiera a ello. Si se toleraba el matrimonio, era porque no había remedio, no existía otro recurso para conservar la especie humana. Pero la mujer se llenaba de remordimientos por tener trato íntimo con su marido. En la época victoriana la mujer debía conservarse eternamente pasiva, no mostrar placer… y no tenerlo. Esta equivocada concepción del sexo no era cristiana. Al menos, no era católica. La iglesia sostiene que el sexo es nada menos que un sacramento. Y nunca se ha recatado para hablar abiertamente de cosas sexuales: Bendito es el fruto de tu vientre. antes del parto… en el parto… y después del parto.¨ La ceremonia eclesiástica del matrimonio es todo un himno al sexo y en la misa se prefigura el coito: a los novios los envuelven con el mismo velo, que simboliza la sábana del lecho;: los unen además con lazo de seda. A algunas novias, el sacerdote hasta les bendice el vientre con agua bendita delante de todos.
Pero la juventud actual ha perdido tan sublime concepción del sexo al abolir de sus vidas lo religioso. Se les ha vuelto un entretenimiento y no imaginan siquiera la profundidad de su misterio, su trascendencia, su nobleza, su excelsitud. Lo piensan como un juguete y nada más. Lo que estoy escribiendo es un llanto por el sexo, una amarga elegía por el desprecio con que ahora se le trata, pues ya gran parte de la juventud no lo usa al menos como la expresión del amor, como la necesidad espiritual de identificarse ansiosamente en todas las formas con la persona amada, sino como puro placer. Sensación que se obtiene con cualquiera, o a solas, y lo que es increíble, ¡con una máquina! ¡Que decadencia de veras espantable! ¿Se podrá llegar a algo peor todavía? Si. Hemos llegado. Las consecuencias del desenfreno sexual son pavorosas e incalculables, En nombre de la libertad para amar, se mata al amor. En nombre de la libertad sexual se mata al sexo. Se ha perdido el sentido y el significado de este, y lo preocupante de la situación es que se ha confundido la libertad con el libertinaje, que poco a poco nos hace perder el respeto a nosotros mismos, se habla del sexo como algo sagrado, pero no hay que confundirse y decir: “lo hago por amor” ¡Mentira!, no hay mayor prueba de amor entre dos personas que ver su amor convertido en frutos, en hijos, y actualmente se habla de sexo seguro, para buscar una alternativa que solucione los embarazos no deseados, siendo que el problema radica en el desenfreno y la poca ética que se tiene respecto a la cuestión del sexo, un término que muchas veces y como señalo anteriormente, se consideraba algo malo. Tristemente hay muchos factores que influyen, tanta pornografía, toda una industria que va arrasando con los valores puramente humanos y que las nuevas generaciones quizá no lleguen a conocer si no se hace algo. No confundamos sentimientos con instintos de naturaleza.
Aumentan cada día las multitudes de jóvenes que desperdician sus preciosas existencias viviendo nada más que para el sexo. Así ocurrió en la decadencia de Roma y en todas las decadencias. Cuando los pueblos pierden la fe y el entusiasmo por los valores del espíritu como son el religioso, el ético, el artístico-, se entretienen en placeres materiales, mientras termina de morir aquella cultura que ya está agonizando. En la época moderna se han venido perdiendo tales valores espirituales, por los que sólo unos cuantos seres egregios sienten todavía fe y amor, pero al resto esto parece ya no conmoverles esos valores son los que ofrecen objetivos a nuestra existencia, son los que dan una razón por la cual vivir.
No es que el sexo sea malo, pero la desenfrenada libertad sexual sí lo es. Indudablemente, hasta hace poco se venía cometiendo un funesto error al considerar todo lo relativo al sexo como lo demoníaco. Se callaba con gran sigilo cuanto aludiera a ello. Si se toleraba el matrimonio, era porque no había remedio, no existía otro recurso para conservar la especie humana. Pero la mujer se llenaba de remordimientos por tener trato íntimo con su marido. En la época victoriana la mujer debía conservarse eternamente pasiva, no mostrar placer… y no tenerlo. Esta equivocada concepción del sexo no era cristiana. Al menos, no era católica. La iglesia sostiene que el sexo es nada menos que un sacramento. Y nunca se ha recatado para hablar abiertamente de cosas sexuales: Bendito es el fruto de tu vientre. antes del parto… en el parto… y después del parto.¨ La ceremonia eclesiástica del matrimonio es todo un himno al sexo y en la misa se prefigura el coito: a los novios los envuelven con el mismo velo, que simboliza la sábana del lecho;: los unen además con lazo de seda. A algunas novias, el sacerdote hasta les bendice el vientre con agua bendita delante de todos.
Pero la juventud actual ha perdido tan sublime concepción del sexo al abolir de sus vidas lo religioso. Se les ha vuelto un entretenimiento y no imaginan siquiera la profundidad de su misterio, su trascendencia, su nobleza, su excelsitud. Lo piensan como un juguete y nada más. Lo que estoy escribiendo es un llanto por el sexo, una amarga elegía por el desprecio con que ahora se le trata, pues ya gran parte de la juventud no lo usa al menos como la expresión del amor, como la necesidad espiritual de identificarse ansiosamente en todas las formas con la persona amada, sino como puro placer. Sensación que se obtiene con cualquiera, o a solas, y lo que es increíble, ¡con una máquina! ¡Que decadencia de veras espantable! ¿Se podrá llegar a algo peor todavía? Si. Hemos llegado. Las consecuencias del desenfreno sexual son pavorosas e incalculables, En nombre de la libertad para amar, se mata al amor. En nombre de la libertad sexual se mata al sexo. Se ha perdido el sentido y el significado de este, y lo preocupante de la situación es que se ha confundido la libertad con el libertinaje, que poco a poco nos hace perder el respeto a nosotros mismos, se habla del sexo como algo sagrado, pero no hay que confundirse y decir: “lo hago por amor” ¡Mentira!, no hay mayor prueba de amor entre dos personas que ver su amor convertido en frutos, en hijos, y actualmente se habla de sexo seguro, para buscar una alternativa que solucione los embarazos no deseados, siendo que el problema radica en el desenfreno y la poca ética que se tiene respecto a la cuestión del sexo, un término que muchas veces y como señalo anteriormente, se consideraba algo malo. Tristemente hay muchos factores que influyen, tanta pornografía, toda una industria que va arrasando con los valores puramente humanos y que las nuevas generaciones quizá no lleguen a conocer si no se hace algo. No confundamos sentimientos con instintos de naturaleza.
martes, 27 de mayo de 2008
JOVENES QUE NO PIENSAN: UN MAL COMUN DE LA ERA MODERNA
La impresión prácticamente unánime de quienes convivimos a diario con jóvenes es que, en su mayor parte, han renunciado a pensar por su cuenta y riesgo. Pareciera que la mayor parte de los jóvenes no desea tener pensamientos propios, porque están persuadidos de que eso genera problemas. ¿Por qué problemas? La respuesta tal vez se encuentre a nivel social, quien piensa corre el riesgo de exponerse ante una sociedad con estereotipos muy marcados; y por consiguiente de marcar una barrera que lo distancie de los demás, y al fin de cuentas, “¿quien quiere pensar?, si requiere de tanto esfuerzo, causa angustia y separa de los demás, más vale vivir al día, divertirse lo que uno pueda y ya está”. En consonancia con esta actitud, el estilo de vida juvenil es notoriamente superficial y efímero; es enemigo de todo compromiso. Los jóvenes no quieren pensar porque el pensamiento —por ejemplo, sobre las graves injusticias que atraviesan nuestra cultura— exige siempre una respuesta personal, un compromiso que sólo en contadas ocasiones están dispuestos a asumir. No se podría esperar que de jóvenes extremadamente superfluos que prestan más interés a vanidades y modas ególatras que a la superación intelectual, se obtengan en un futuro padres que den un buen ejemplo a sus hijos o ciudadanos que contribuyan al progreso de su nación. No piensan que su papel trascienda mucho más allá de lograr unos grados académicos para perpetuar quizás el estatus social de sus progenitores. No les interesa la política, (a pesar de que tienen o están cerca de cumplir con la mayoría de edad), ni leen los periódicos salvo las crónicas deportivas, la sección de horóscopos, los anuncios de espectáculos y alguna que otra nota sobre chismes. Y si hablamos de las nuevas tecnologías, los medios masivos de comunicación (radio, cine, TV, Internet) no solo influyen en la juventud, sino que influyen en la sociedad entera, esto es una realidad, pero ¿Por qué? Podríamos decir que fuimos condicionados, las ultimas generaciones hemos sido criados, literalmente, por el televisor. ¿Qué ha ocasionado? ¿De que podemos culpar a los medios? de nada, por que ellos solo han sido el reflejo de en lo que hemos querido convertirnos como sociedad. Los medios masivos de comunicación tienen como principal motivación el lucrar. No hacen un trabajo social, no son vehículos desinteresados para nuestro crecimiento personal… no, solo quieren lucrar, y la manera mas fácil de conseguirlo es captando nuestra atención, vendiendo un espacio que mide su valor en rating, entre mas nos tiene cautivos mas ganancias produce. ¿Y como nos va a mantener cautivos? Simplemente programando lo que queremos ver, no lo que debemos ver, ni lo que nos beneficia ver, simplemente dándonos lo que nos gusta, y el hecho de que nos guste la programación sin contenido, banal y estúpida, es otro problema. Pero me estoy poniendo pesimista, y esa no es la intención. Lo rescatable es que son un vehículo generoso, dependiendo de la cultura que posea el receptor. En la actualidad los jóvenes tenemos en nuestras manos el poder de la información, poseemos herramientas que no solo facilitan la vida sino que nos da una gran ventaja sobre las generaciones pasadas. Hoy esta en la red, disponible desde nuestros hogares. En fin, todo el conocimiento de la humanidad, todos los lugares, todos los personajes que hicieron historia, toda la música… todo, todo esta flotando virtualmente alrededor de nuestras cabezas, esperando a que abramos nuestra mente a las posibilidades. Esto bastaría para formar seres humanos mas informados, críticos e inteligentes. ¿Cómo alguien que tiene la sabiduría universal al alcance de su vista puede decidir no verla? lamentablemente es lo que ocurre.¿Cuál es el problema? el problema es cultural, se han desarrollado los medios para obtener información pero no se esta enseñando a los niños, no se ha enseñado a los jóvenes, a utilizarla, a jerarquizarla, a sacarle algún provecho. Los avances tecnológicos se banalizan y carecen de trascendencia si se utilizan solo para “chatear”, buscar pornografía en la red o biografías de asesinos seriales, Por otra parte, el contacto de los adolescentes con el sexo, al menos en este país, siempre se ha dado a través de los medios de comunicación. Sigue existiendo una doble moral en nuestro país que impide a los padres de familia hablar de sexo con sus hijos abiertamente, ante la falta de comunicación que impera en la familia mexicana, los jóvenes descargan sus impulsos en la televisión, el cine, y recientemente, en el Internet.Internet se ha convertido en el medio mas fácil para adquirir pornografía, gratuita, fácil de esconder (ya que los padres de familia se alejan de la computadora como si esta los fuera a morder), y, sobretodo, variada. Millones de imágenes y videos circulan diariamente a través de la red, todas al alcance de un clic, todas sin censura.En este aspecto la falta de supervisión de los padres ha originado un fenómeno lamentable, la prostitución infantil, el rapto. Diariamente presentan en las noticias, amarillentas notas de niñas desaparecidas que fueron contactadas vía Messenger. El rapto, fenómeno que ha ocurrido desde siempre, solo que ahora la expectativa se centra en la forma en que fueron contactadas.A este tipo de incidentes ayuda la velocidad con que se vive la adolescencia hoy en día, el acercamiento cada vez mas temprano con el sexo, la falta de autocensura de los propios jóvenes, todo es aquí y ahora, al día de mañana siempre se ve muy lejos todavía… esto no lo podrán comprender los padres, a este respecto no hay nada que hacer mas que establecer una comunicación mucho mas abierta y comprensiva con los hijos.¿El cine y la televisión promueven el uso de drogas? ¿Recuerdan alguna película en la que el uso de drogas lleve al éxito al protagonista?... son pocas, realmente, pero la sociedad sigue una tendencia a criticar las cosas sin siquiera verlas. En la adolescencia el uso de drogas es romántico, parte de una postura rebelde ante la sociedad y ante la familia, por eso su glorificación. En la actualidad, se abren las puertas a la narcocultura, a la fantasía de la obtención fácil de dinero, viajar en una Suburban blindada color negro con vidrios polarizados, la figura de la Santa muerte colgada en el pecho por protección y el arma a la cintura, todos los jóvenes quieren compartir ese sueño… ¿el riesgo? A quien le importa la muerte, si el dinero y las mujeres de cuerpos imponentes como camionetas no faltan hoy, ni mañana ¿Quién piensa en pasado mañana?Podemos decir sin reparos, que los jóvenes se visten, comen, hablan y piensan como lo dictan los personajes televisivos en telenovelas, series, películas, etc. Inclusive el concepto de “originalidad” se ha perdido debido a que este es mostrado en la televisión y el cine como un estereotipo, todo se ha clasificado: punketos, darketos, rokeros, metaleros. Los medios de comunicación son solo el reflejo, los seres humanos tenemos a tendencia natural de imitar a otros. Solo la plena conciencia de quien somos y a donde queremos llegar nos librara de la presión externa de la sociedad, solo una mentalidad abierta y critica ante la era de perdición en que vivimos nos liberara del yugo que en ocasiones nos impide trascender como jóvenes pensantes que puedan aprovechar todas las ventajas de la modernidad sin ser presa de ella.
sábado, 17 de mayo de 2008
LA LITERATURA: PALANCA DEL UNIVERSO
Una vida que transcurre sin aprovechar ese conjunto de conocimientos que encierran la historia, la novela, la elocuencia, la retórica o la poesía, nunca podrá ser, aún en medio de la hegemonía del materialismo de nuestro tiempo, una vida verdadera y completa.
El cuerpo y el espíritu han necesitado, desde siempre, del alimento para alcanzar el desarrollo equilibrado, que sólo se logra en plenitud cuando el hombre ha podído conjuntar en su casa el trigo y el libro.Como una canastilla llena de semillas y un anaquel lleno de páginas, que sirven para establecer la armonía de la existencia.
De los libros parten muchos caminos. Aquellos que siguieron alguno llegaron muy lejos y se acercaron a ese horizonte de esperanza que es la sabiduría, desafiando a su propio destino para no perecer en el olvido, la obscuridad o el anonimato. Son ellos los que, como vencedores de las desigualdades sociales engendradas con frecuencia por la pobreza, la ignorancia o el abandono, han podido erigirse en ejemplo, modelo y dechado de los demás hombres.
El libro y la escuela son los instrumentos que explican las vidas que parecen providenciales de BENITO JUAREZ, IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO Y EL MISMO CARLOS ROMÁN CELIS, por mencionar algunas figuras en nuestra propia nación, quienes supieron trazar por medio de la dedicación al estudio, sus propios caminos de cultura que los condujeron a la grandeza.
Quizá por ello el libro tiene, cuando está abierto, la figura de dos alas en actitud de volar y son sus páginas la historia que asciende sin detenerse a envejecer. La literatura, o más bien el libro, como vehículo de permanente conocimiento, no ha sido substituido por la radio, la televisión o la cinematografía, sino que de él se nutren para el mejor desarrollo de sus programas y realizaciones que inciden de manera notable sobre las preferencias, criterios y educación de públicos cada vez más numerosos. De ahí se deriva la tremenda responsabilidad que pesa sobre los medios y sistemas de difusión contemporáneos, que pueden ser fascinantes por el manejo de las palabras, o bien peligrosos porque saben aprovechar sus secretos no sólo para el logro de penetraciones ideológicas y derrumbes de economías, sino para hacer estallar las guerras y aún para imponer la paz.
Un filósofo explica que después de que las palabras se han pronunciado en la boca de los inspirados, "los sucesos se ponen a seguirlas y las voluntades a obedecer, en ocasiones quedan sueltas por años y por siglos, dispersas en el ambiente", y las consecuencias obscuras las persiguen con vaguedad y las obedecen sin darse cuenta de su influjo.
Todos vivimos y nos movemos dentro del poder irresistible de las palabras, que se dan en medio de la confusión o la claridad; en el primer caso, para propagar el mal, y en el segundo para defender el bien.
La pluma, apoyada en la inteligencia, no es otra cosa, que la palanca que pedía Arquimedes para mover el universo y que, de su minúsculo punto de apoyo han de brotar siempre "el rayo que fulmina, la piedad que rejuvenece y la claridad que ilustra nuestras mentes".
El cuerpo y el espíritu han necesitado, desde siempre, del alimento para alcanzar el desarrollo equilibrado, que sólo se logra en plenitud cuando el hombre ha podído conjuntar en su casa el trigo y el libro.Como una canastilla llena de semillas y un anaquel lleno de páginas, que sirven para establecer la armonía de la existencia.
De los libros parten muchos caminos. Aquellos que siguieron alguno llegaron muy lejos y se acercaron a ese horizonte de esperanza que es la sabiduría, desafiando a su propio destino para no perecer en el olvido, la obscuridad o el anonimato. Son ellos los que, como vencedores de las desigualdades sociales engendradas con frecuencia por la pobreza, la ignorancia o el abandono, han podido erigirse en ejemplo, modelo y dechado de los demás hombres.
El libro y la escuela son los instrumentos que explican las vidas que parecen providenciales de BENITO JUAREZ, IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO Y EL MISMO CARLOS ROMÁN CELIS, por mencionar algunas figuras en nuestra propia nación, quienes supieron trazar por medio de la dedicación al estudio, sus propios caminos de cultura que los condujeron a la grandeza.
Quizá por ello el libro tiene, cuando está abierto, la figura de dos alas en actitud de volar y son sus páginas la historia que asciende sin detenerse a envejecer. La literatura, o más bien el libro, como vehículo de permanente conocimiento, no ha sido substituido por la radio, la televisión o la cinematografía, sino que de él se nutren para el mejor desarrollo de sus programas y realizaciones que inciden de manera notable sobre las preferencias, criterios y educación de públicos cada vez más numerosos. De ahí se deriva la tremenda responsabilidad que pesa sobre los medios y sistemas de difusión contemporáneos, que pueden ser fascinantes por el manejo de las palabras, o bien peligrosos porque saben aprovechar sus secretos no sólo para el logro de penetraciones ideológicas y derrumbes de economías, sino para hacer estallar las guerras y aún para imponer la paz.
Un filósofo explica que después de que las palabras se han pronunciado en la boca de los inspirados, "los sucesos se ponen a seguirlas y las voluntades a obedecer, en ocasiones quedan sueltas por años y por siglos, dispersas en el ambiente", y las consecuencias obscuras las persiguen con vaguedad y las obedecen sin darse cuenta de su influjo.
Todos vivimos y nos movemos dentro del poder irresistible de las palabras, que se dan en medio de la confusión o la claridad; en el primer caso, para propagar el mal, y en el segundo para defender el bien.
La pluma, apoyada en la inteligencia, no es otra cosa, que la palanca que pedía Arquimedes para mover el universo y que, de su minúsculo punto de apoyo han de brotar siempre "el rayo que fulmina, la piedad que rejuvenece y la claridad que ilustra nuestras mentes".
jueves, 15 de mayo de 2008
SE BUSCA UN ALMA
Se busca el alma más bella jamás creada.
Se busca un alma que, al ver la desgracia de la humanidad, llore, aunque sea por dentro, pero que encuentre la fortaleza para estirarle una mano.
Se busca un alma, que al verse sumergida en las penumbras, pueda sonreír y caminar hacia adelante.
Un alma sabia, no de aquellas que presumen su cultura para tener cierta calidad en su vida diaria, si no de aquellas que solo hacen gala de presunción cuando es necesario y sobre todo, con la práctica más que con las palabras.
Se busca un alma valiente, que no le de miedo desplegar sus alas y volar, que no le tema a lo desconocido.
Un alma con cicatrices por todas las veces que se ha caído, pero que aun corra, brinque, salte, camine, sude...
Un alma optimista que encuentre en una semilla la fe y fortaleza para enfrentarse a cada obstáculo que la vida le imponga.
Se busca un alma tan escasa hoy en día, que si no es por esa semilla, consideraría su existencia una leyenda para aquellos buscadores de tesoros.
Y tú ¿Crees que la encuentre?
Se busca un alma que, al ver la desgracia de la humanidad, llore, aunque sea por dentro, pero que encuentre la fortaleza para estirarle una mano.
Se busca un alma, que al verse sumergida en las penumbras, pueda sonreír y caminar hacia adelante.
Un alma sabia, no de aquellas que presumen su cultura para tener cierta calidad en su vida diaria, si no de aquellas que solo hacen gala de presunción cuando es necesario y sobre todo, con la práctica más que con las palabras.
Se busca un alma valiente, que no le de miedo desplegar sus alas y volar, que no le tema a lo desconocido.
Un alma con cicatrices por todas las veces que se ha caído, pero que aun corra, brinque, salte, camine, sude...
Un alma optimista que encuentre en una semilla la fe y fortaleza para enfrentarse a cada obstáculo que la vida le imponga.
Se busca un alma tan escasa hoy en día, que si no es por esa semilla, consideraría su existencia una leyenda para aquellos buscadores de tesoros.
Y tú ¿Crees que la encuentre?
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